jueves, 25 de septiembre de 2014

Clase segunda.

  
   En esta clase hemos tratado el tema del análisis visual, de las imágenes. Lo primero debería ser, el saber qué es una imagen: una representación de la realidad. 
Una imagen debo saber analizarla, estudiando así el qué representa, cómo lo representa, y porqué lo representa de ese modo; también tengo que conocer la manera de construir esa imagen, y cómo contextualizarla, interpretarla dentro de su contexto.

  Hay ciertas imágenes que son comunes a todos, que traspasan fronteras, como pueden ser las señales de tráfico; independientemente de tu lugar de origen, la señal de "prohibido adelantar", por ejemplo, la entiendes. Existen también las imágenes iconográficas, como las que encontramos a las puertas de los servicios, que nos indican si es de señoras o de caballeros; éstas por el contrario, no son las mismas en todos los lugares, puesto que la iconografía de cada región es diferente.

  Por otra parte tenemos las imágenes comerciales, que encontramos continuamente, dirijamos la mirada hacia donde la dirijamos, encontramos paneles o cualquier anuncio de publicidad que incita al consumo, básicamente. Igualmente, hay imágenes que se utilizan para informar y comunicar; conocer el pasado; acercar distancias...

  En cada imagen hay diferentes grados de iconicidad, que es el grado de parecido que esa imagen tiene con respecto a lo que representa. Cuanto más realista sea, por ejemplo una pintura, mayor será su grado de iconicidad, y, por lo tanto, cuanto menos se ajuste a la realidad, menor será su grado de iconicidad. 

  Es importante, tener en cuenta, que según como se lean las imágenes, éstas cobrarán uno u otro significado.

  Para analizar de una manera más práctica ésto, la clase procedió a realizar una actividad, que consistió en que tres compañeros, vieran una imagen, se fijaran en sus detalles, y posteriormente trataran de explicarla a los demás. La imagen, según describieron, era una ilustración de cuento infantil, en la que se encontraba un niño pequeño, con una cabeza de gran tamaño, unos pantaloncitos y una camiseta, dibujado de manera muy simple y geométrica; además este individuo se encontraba al trasluz, de manera que no se identificaban rasgos faciales. Parecía que saliese de una casa, y a su derecha se encontraban dos medidores con encima, lo que se describió como "unos gorritos de gnomo", y encima, una especie de esfera luminosa. En cuanto a la tonalidad, ésta era plana, en azules, exceptuando la luz que conformaba la puerta entorno al niño, que era blanca, y la esfera, que era igualmente de una tonalidad muy clara. 

  Cuando la descripción hubo terminado, cada uno, con lo que habían descrito los compañeros, y la imagen mental que se habían formado al respecto, tuvo que dibujar la escena descrita.

  Con el dibujo realizado, se mostró la imagen real, y se comparó con lo que cada alumno había interpretado.

  Finalmente se concluyó con la idea de la complejidad de la palabra. Cómo algo que mis compañeros habían tardado en analizar para explicárnoslo al resto, apenas 3 minutos, nos había costado tanto, prácticamente 13 minutos, captar a los demás; y cómo una vez teníamos la idea, tardamos otros 10 minutos en plasmarla en un papel.
Éste fue el resultado de lo que yo me imaginé.

Ésta era la imagen que mis compañeros trataron de explicar.

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